
Fotografía: Lomonosov Katerina
Hay silencios sonoros. Tanto, que permiten a quien está al otro lado de la línea ver lo que sus ojos no alcanzan. Blanca no quería que nadie percibiese a estas alturas como unas tenues lágrimas resbalaban por sus mejillas. Ni siquiera Juanita, su mejor amiga. -Ha muerto a mediodía. –le acababa de decir ésta nada más descolgar el teléfono.
Y eso, a pesar de que era la única persona que mejor la conocía y que durante los últimos cincuenta años, medio siglo ya, la había tenido informada de cuanto acontecía de relevancia en la vida de Andrés,


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